El capitán miró por última vez el planeta que lo acogió por más de un mes. No pudo evitar soltar un par de lágrimas, pues la melancolía, el temor, la incertidumbre, la memoria, todo lo azotaba a la vez.
Destapó el frasco, lo olió, y luego lo bamboleó un poco en su mano para detallar su viscosidad.
- Hasta luego Ledo, gracias por todo. - Fue lo único que dijo en voz alta, pero esa frase no era nada comparada con la tormenta de pensamientos que se revolvían en su mente.
Alzó el recipiente como haciendo un brindis, y se consumió todo el rosado contenido de un trago. Inmediatamente terminó la última gota de pasar por su boca, cayó en un estado de inconsciencia y se desmoronó sobre sí mismo.
Una tormenta de sensaciones lo invadió al interior y el planeta mismo comenzó a sentir la presión de los sentimientos reprimidos y envueltos en la coraza de su ser. El planeta sabía qué sucedía.
En un instante colapsó por completo, desapareciendo el cuerpo y la tierra en medio de la inmensidad del universo, dejando un vacío enorme en el espacio de la galaxia que ocupaba dicho cuerpo celeste.
...
...
...
Explotó. Explotó en mil pedazos en el mismo punto donde había desaparecido, desenlazando todo el poder de los sentimientos que tenía Abses Tani y los demás habitantes de Ledo en su interior.
...Luego Bastian abrió los ojos.
- ¿Dónde estoy? -
- Estás en casa, querido. Que buen viaje has tenido, que rápido has aprendido.
Fin.
"Un morir también es un renacer."
Abses Tani: Amante Espacial
La odisea del capitán del planeta Terra para encontrar el verdadero significado del amor terminará en un viaje mas allá de su mente. Se perderá en Ledo, un planeta donde todo lo que sucede al rededor de las personas es consecuencia de sus acciones y comportamiento con respecto al amor.
lunes, 21 de julio de 2014
domingo, 20 de julio de 2014
Días 43 y 44 - La Pócima: Conclusiones
A veces el problema es que no hay un problema, y asimismo es la solución.
Bitácora del Navegante
El Navegante que alguna vez inició esta bitácora, ha ido caminando hacia la cima de sus prioridades y conceptos, hasta el punto de por fin poder tomar decisiones.
No fue casualidad haberme estrellado en Ledo. Mucho menos llevar más de cinco semanas consumido por mis propias emociones en un mar de transformaciones. Menos gratuito es aún, el haberme ahogado en sustancias que para la humanidad ya son tan conocidas, pero para un humano a solas tan corrosivas e inevitables.
Me perdí en mi camino y fui a dar al mismo desierto del que alguna vez escapé. Tuve un reencuentro con Alpau, pero había hallado por fin su propio lugar, su propio camino. Yo seguía sin poder encontrar el mío. Me despedí de ella y continué pues, mi camino a solas. No había mucho por hacer, ella halló su propio camino hacia la iluminación.
El planeta me agobió por el resto de la tarde que azotó mi espalda con toda la luz que podía llegar al planeta. Me quemé hasta el punto de casi erradicar mi existencia. No podía seguir más, estaba dando vueltas. Esta isla, este planeta, este lugar vacío y lleno a la vez me estaba ahogando.
Finalmente, llegué al punto donde se encontraban los escombros de mi nave, al día siguiente. Aún me parece absurdo que me haya tomado 44 días recorrer el lugar... y descubrir cosas que ya había descubierto, pero que no recordaba que estaban en mi mente:
- De la jungla... descubrí que las tentaciones no siempre pueden ser tomadas, por suculentas que se vean.
- De la ciudad dorada... que cuando dudas, te vuelves frágil y te caes fácilmente ante el primer revoloteo del juguetón viento.
- De mi encuentro con Alpau y el océano de Melancolía... que la salvación viene en muchos casos de un tipo distinto de amor, y que hay que aceptar que a veces sumirse en estados oscuros no implica ahogarse en ellos o dejar de existir.
- De la playa de cristal, aprendí que donde la melancolía y la soledad se cruzan, hay golpes fuertes que se deben evitar, huyendo hacia alguno de los dos lados.
- Del desierto de soledad aprendí a escucharme, y a contemplar la belleza hasta en los momentos de devastación y erosión mayores.
- En el Oasis de histeria, aprendí a reír incluso en las situaciones donde más pierdes la cordura ante el inminente peligro de la muerte.
- En las estepas, aprendí a confiar en todo lo que mi pasado me entregó para poder continuar hacia mi futuro.
- En la ciudad de las ilusiones... aprendí a enmascarar sentimientos sin volverlos falsos, a mostrar lo que es debido y a mantenerse al tanto de una corriente sin dejarse arrastrar de ésta.
Finalmente... la bruja me entregó la pócima, para que la consumiera cuando por fin regresara al punto ideal. El Faro siempre estuvo ahí velando. Quizás éste fue el que me guió, del que pude aprender realmente todo, porque quise llegar a un lugar que creí ficticio y la luz me estremeció al punto de desear seguirla cual enjambre de moscas ante una lámpara. Pero quizás me llenó tanto, que ya no vi la necesidad de ir.
Ahora, viendo los escombros de mi aterrizaje, de mi pasado, puedo finalmente despertar. La pócima por fin me devolverá aquello que se me arrebató al estrellarme. Me devolverá mis esperanzas, mi seguridad, y mis alas. Esta pócima está hecha al fin y al cabo con todo lo que viví en Ledo y con todo lo que aprendí.
Madre: Gracias por permitir que llegara a este lugar, para poder aprender. Ahora el Enlazador tiene una nueva misión, y un nuevo rumbo.
Tomaré la poción y despertaré nuevamente en el amor, después de volver al punto de partida, cargado con todo el conocimiento del viaje. Con mis alas. Con mi ser. Con mi mundo.
- Fin de la Bitácora -
"A veces los inconvenientes en un viaje son los que logran que éste se vuelva perfecto, incluso desde sus más grandes imperfecciones."
Gracias a todos por seguir el viaje de Abses Tani.
Bitácora del Navegante
El Navegante que alguna vez inició esta bitácora, ha ido caminando hacia la cima de sus prioridades y conceptos, hasta el punto de por fin poder tomar decisiones.
No fue casualidad haberme estrellado en Ledo. Mucho menos llevar más de cinco semanas consumido por mis propias emociones en un mar de transformaciones. Menos gratuito es aún, el haberme ahogado en sustancias que para la humanidad ya son tan conocidas, pero para un humano a solas tan corrosivas e inevitables.
Me perdí en mi camino y fui a dar al mismo desierto del que alguna vez escapé. Tuve un reencuentro con Alpau, pero había hallado por fin su propio lugar, su propio camino. Yo seguía sin poder encontrar el mío. Me despedí de ella y continué pues, mi camino a solas. No había mucho por hacer, ella halló su propio camino hacia la iluminación.
El planeta me agobió por el resto de la tarde que azotó mi espalda con toda la luz que podía llegar al planeta. Me quemé hasta el punto de casi erradicar mi existencia. No podía seguir más, estaba dando vueltas. Esta isla, este planeta, este lugar vacío y lleno a la vez me estaba ahogando.
Finalmente, llegué al punto donde se encontraban los escombros de mi nave, al día siguiente. Aún me parece absurdo que me haya tomado 44 días recorrer el lugar... y descubrir cosas que ya había descubierto, pero que no recordaba que estaban en mi mente:
- De la jungla... descubrí que las tentaciones no siempre pueden ser tomadas, por suculentas que se vean.
- De la ciudad dorada... que cuando dudas, te vuelves frágil y te caes fácilmente ante el primer revoloteo del juguetón viento.
- De mi encuentro con Alpau y el océano de Melancolía... que la salvación viene en muchos casos de un tipo distinto de amor, y que hay que aceptar que a veces sumirse en estados oscuros no implica ahogarse en ellos o dejar de existir.
- De la playa de cristal, aprendí que donde la melancolía y la soledad se cruzan, hay golpes fuertes que se deben evitar, huyendo hacia alguno de los dos lados.
- Del desierto de soledad aprendí a escucharme, y a contemplar la belleza hasta en los momentos de devastación y erosión mayores.
- En el Oasis de histeria, aprendí a reír incluso en las situaciones donde más pierdes la cordura ante el inminente peligro de la muerte.
- En las estepas, aprendí a confiar en todo lo que mi pasado me entregó para poder continuar hacia mi futuro.
- En la ciudad de las ilusiones... aprendí a enmascarar sentimientos sin volverlos falsos, a mostrar lo que es debido y a mantenerse al tanto de una corriente sin dejarse arrastrar de ésta.
Finalmente... la bruja me entregó la pócima, para que la consumiera cuando por fin regresara al punto ideal. El Faro siempre estuvo ahí velando. Quizás éste fue el que me guió, del que pude aprender realmente todo, porque quise llegar a un lugar que creí ficticio y la luz me estremeció al punto de desear seguirla cual enjambre de moscas ante una lámpara. Pero quizás me llenó tanto, que ya no vi la necesidad de ir.
Ahora, viendo los escombros de mi aterrizaje, de mi pasado, puedo finalmente despertar. La pócima por fin me devolverá aquello que se me arrebató al estrellarme. Me devolverá mis esperanzas, mi seguridad, y mis alas. Esta pócima está hecha al fin y al cabo con todo lo que viví en Ledo y con todo lo que aprendí.
Madre: Gracias por permitir que llegara a este lugar, para poder aprender. Ahora el Enlazador tiene una nueva misión, y un nuevo rumbo.
Tomaré la poción y despertaré nuevamente en el amor, después de volver al punto de partida, cargado con todo el conocimiento del viaje. Con mis alas. Con mi ser. Con mi mundo.
- Fin de la Bitácora -
"A veces los inconvenientes en un viaje son los que logran que éste se vuelva perfecto, incluso desde sus más grandes imperfecciones."
Gracias a todos por seguir el viaje de Abses Tani.
Nunca más
Serás parte de mí. Serás la prueba fehaciente de que los ángeles también fallan en su misión, y que los demonios internos de una persona no desaparecen solo enfrentándolos.
Serás la prueba viviente de que la bestia me devoró una vez más, y que esta vez, con tu voz, me guié a través de sus entrañas hasta ver la luz y sentir el cálido baño de emociones que vierte la vida sobre mí, cada que tu sonrisa ilumina mi visión.
Hoy saldrá de las entrañas de la bestia un nuevo ser, y triunfará.
Por ti. Por mí. Por un "Nosotros".
El mundo será mío, celeste querubín que vela por su materialización.
Nunca más permitiré que la bestia arremeta contra mi existencia, menos aún contra los que me rodean.
Nunca más la inseguridad cortará mis alas, pues las cosí con tu amor.
Nota: Escrito en una blanca pared, junto a mi pasado y mi futuro. 20-07-2014
Serás la prueba viviente de que la bestia me devoró una vez más, y que esta vez, con tu voz, me guié a través de sus entrañas hasta ver la luz y sentir el cálido baño de emociones que vierte la vida sobre mí, cada que tu sonrisa ilumina mi visión.
Hoy saldrá de las entrañas de la bestia un nuevo ser, y triunfará.
Por ti. Por mí. Por un "Nosotros".
El mundo será mío, celeste querubín que vela por su materialización.
Nunca más permitiré que la bestia arremeta contra mi existencia, menos aún contra los que me rodean.
Nunca más la inseguridad cortará mis alas, pues las cosí con tu amor.
Nota: Escrito en una blanca pared, junto a mi pasado y mi futuro. 20-07-2014
viernes, 30 de mayo de 2014
Que la marea me lleve
Un delirio más, un delirio menos...
¿Qué sería de la vida de un loco sin sus delirios?
Creí que no te volvería a usar para entender lo que me estaba pasando. Pero al parecer cada día estoy más perdido, y solo aquí puedo entender qué sucede a cada trazo, y cada trozo de carbón y grafito aquí presentes...
¿Cómo hago?
Cada vez me flaquean más mis instintos,
Cada momento me siento más distinto,
¿Qué hacer cuando con mis sentidos nada distingo?
Siento que con cada demente descarga, la llama de mi vida extingo...
Pierdo peso, pierdo carisma, pierdo ego, pierdo amor...
¿Qué se supone que gane de todo esto?
Ni siquiera el conocimiento, mi más preciosa joya, me está llenando como antes...
¿ENTONCES?
Entonces...
...El enlazador perdió sus alas para volar, y sus pies para caminar...
Ahora no es más que un muñón tirado en la arena, esperando la marea nocturna para refrescarlo, o llevárselo de una vez por todas.
Nota: Escrito en la parte superior de la pared frontal de un absurdo cuarto lleno de grafito.
31-05-2014
¿Qué sería de la vida de un loco sin sus delirios?
Creí que no te volvería a usar para entender lo que me estaba pasando. Pero al parecer cada día estoy más perdido, y solo aquí puedo entender qué sucede a cada trazo, y cada trozo de carbón y grafito aquí presentes...
¿Cómo hago?
Cada vez me flaquean más mis instintos,
Cada momento me siento más distinto,
¿Qué hacer cuando con mis sentidos nada distingo?
Siento que con cada demente descarga, la llama de mi vida extingo...
Pierdo peso, pierdo carisma, pierdo ego, pierdo amor...
¿Qué se supone que gane de todo esto?
Ni siquiera el conocimiento, mi más preciosa joya, me está llenando como antes...
¿ENTONCES?
Entonces...
...El enlazador perdió sus alas para volar, y sus pies para caminar...
Ahora no es más que un muñón tirado en la arena, esperando la marea nocturna para refrescarlo, o llevárselo de una vez por todas.
Nota: Escrito en la parte superior de la pared frontal de un absurdo cuarto lleno de grafito.
31-05-2014
viernes, 21 de marzo de 2014
¿Vivir muerto o morir en vida?
Tal vez esta sea la única vez que un delirio sea racional, y logre darme cuenta de lo que estoy haciendo. Es un experimento más que espero que no caiga en la cadena de experimentos fallidos de mi vida.
Estoy en un limbo interminable, debatiéndome entre la vida y la muerte, el amor y el odio, el hogar y la calle. El conocimiento y la ignorancia.
Por cualquier razón entre las anteriores podría fácilmente ésta, ser mi última marca en esta fría pared donde he depositado uno a uno mis sentimientos, todas y cada una de mis crisis.
Estoy en el punto exacto donde ver el pasado aún arde, pero mirar al futuro es igual de doloroso.
¿Qué se supone que hace un soñador cuando lleva tanto tiempo sin alguien a quién soñar, pero demasiado como para volver a ser acompañado, a soñar y ser soñado? ¿Qué hace un ángel sin sus alas, una musa sin sus dádivas?
Cuerpo destrozado por el pasado, mente corroída por el presente, alma ansiosa por el futuro. Alas rotas por el desamor, corazón corrupto por el odio. ¿Qué hace el enlazador cuando ya nada puede enlazar? ¿Cómo renuncia uno a la tarea innata? ¿La muerte?
Espero hallar mi lugar en este enorme universo de diversidad. Antes de que sea muy tarde. MÁS tarde.
Mi niño interior agoniza en el fondo de un pozo, mientras, de tanto madurar, el fruto de mi corazón comienza a podrirse.
¿Por qué?
Nota: Escrito en la misma pared llena de lamentos que rodean mi ser. 22-03-2014
Estoy en un limbo interminable, debatiéndome entre la vida y la muerte, el amor y el odio, el hogar y la calle. El conocimiento y la ignorancia.
Por cualquier razón entre las anteriores podría fácilmente ésta, ser mi última marca en esta fría pared donde he depositado uno a uno mis sentimientos, todas y cada una de mis crisis.
Estoy en el punto exacto donde ver el pasado aún arde, pero mirar al futuro es igual de doloroso.
¿Qué se supone que hace un soñador cuando lleva tanto tiempo sin alguien a quién soñar, pero demasiado como para volver a ser acompañado, a soñar y ser soñado? ¿Qué hace un ángel sin sus alas, una musa sin sus dádivas?
Cuerpo destrozado por el pasado, mente corroída por el presente, alma ansiosa por el futuro. Alas rotas por el desamor, corazón corrupto por el odio. ¿Qué hace el enlazador cuando ya nada puede enlazar? ¿Cómo renuncia uno a la tarea innata? ¿La muerte?
Espero hallar mi lugar en este enorme universo de diversidad. Antes de que sea muy tarde. MÁS tarde.
Mi niño interior agoniza en el fondo de un pozo, mientras, de tanto madurar, el fruto de mi corazón comienza a podrirse.
¿Por qué?
Nota: Escrito en la misma pared llena de lamentos que rodean mi ser. 22-03-2014
jueves, 6 de febrero de 2014
Día 42 - El Faro y la misteriosa Luz
El silencio no existe. Siempre lo quebrantan mil voces en la cabeza
Bitácora del Navegante
Salí por fin de la fría montaña. El fresco aire del exterior golpeó mi cara y la brisa me heló los cachetes. La mañana estaba hermosa. Nubes algodonadas y un suave manto de nieve que cubría toda la vegetación. Me puse la capa que Alpau me había dado, toqué mi nuevo amuleto y continué mi camino.
A lo lejos: El Faro
Nuevamente se presentó ante mí como un fantasma entre la densa niebla generada por el frío del exterior. Lo vi como un espectro de lo que quisiera encontrar en mi pasado. Nuevamente me dirigí hacia ese lugar, nuevamente intenté hallar respuestas más allá de esta extraña isla que cambia con mi estado de ánimo y se nubla con mis melancolías.
Madre, te suplico que me guíes correctamente, pues del faro depende el resto de mi viaje como Enlazador y no quisiera terminarlo tan pronto. No quisiera tener que consumir este Elíxir que se me fue otorgado como última salvedad para sobrevivir.
¿Qué camino debería tomar?
Ir directamente sería peligroso pues la llanura llena de frío puede consumirme. Rodear y descansar conforme viajo no sería mala idea. Muchas ideas en mi cabeza, mente fresca, cuerpo cansado de tanto viaje.
Dejé atrás ese roído machete que hallé en la Jungla, pues ya no necesitaba defenderme de los fantasmas de mi pasado que acechaban cada noche. Dejé también todas esas ideas de volver a Terra. Ahora debía primero encontrarme para luego encontrar a la Madre y compartir mis vivencias como explorador.
¿Saldré alguna vez de Ledo? ¿Volveré a sentir como antes? ¿Y esa ciudad dorada dónde quedó?
Abses y Tani no se han separado en un buen tiempo, signo de la poca cordura que tengo recuperándose. Admito que extraño a esos dos dementes discutiendo, pero así es mejor por ahora. Sobrio para este viaje.
Dejé la ladera de la montaña y emprendí mi camino, pues era mejor que quedarme quieto. El rumbo puede cambiar vertiginosamente, pero esta vez no lo permitiré. Debo saber qué me aguarda en aquel misterioso faro. Debo saber hacia donde seguir.
Y más que nada, debo saber por qué fui a parar a este planeta después de haber perdido la consciencia en aquella nave.
"Tener más preguntas que respuestas es señal de búsqueda de conocimiento constante y de sabiduría. Pregunta más, responde menos."
Bitácora del Navegante
Salí por fin de la fría montaña. El fresco aire del exterior golpeó mi cara y la brisa me heló los cachetes. La mañana estaba hermosa. Nubes algodonadas y un suave manto de nieve que cubría toda la vegetación. Me puse la capa que Alpau me había dado, toqué mi nuevo amuleto y continué mi camino.
A lo lejos: El Faro
Nuevamente se presentó ante mí como un fantasma entre la densa niebla generada por el frío del exterior. Lo vi como un espectro de lo que quisiera encontrar en mi pasado. Nuevamente me dirigí hacia ese lugar, nuevamente intenté hallar respuestas más allá de esta extraña isla que cambia con mi estado de ánimo y se nubla con mis melancolías.
Madre, te suplico que me guíes correctamente, pues del faro depende el resto de mi viaje como Enlazador y no quisiera terminarlo tan pronto. No quisiera tener que consumir este Elíxir que se me fue otorgado como última salvedad para sobrevivir.
¿Qué camino debería tomar?
Ir directamente sería peligroso pues la llanura llena de frío puede consumirme. Rodear y descansar conforme viajo no sería mala idea. Muchas ideas en mi cabeza, mente fresca, cuerpo cansado de tanto viaje.
Dejé atrás ese roído machete que hallé en la Jungla, pues ya no necesitaba defenderme de los fantasmas de mi pasado que acechaban cada noche. Dejé también todas esas ideas de volver a Terra. Ahora debía primero encontrarme para luego encontrar a la Madre y compartir mis vivencias como explorador.
¿Saldré alguna vez de Ledo? ¿Volveré a sentir como antes? ¿Y esa ciudad dorada dónde quedó?
Abses y Tani no se han separado en un buen tiempo, signo de la poca cordura que tengo recuperándose. Admito que extraño a esos dos dementes discutiendo, pero así es mejor por ahora. Sobrio para este viaje.
Dejé la ladera de la montaña y emprendí mi camino, pues era mejor que quedarme quieto. El rumbo puede cambiar vertiginosamente, pero esta vez no lo permitiré. Debo saber qué me aguarda en aquel misterioso faro. Debo saber hacia donde seguir.
Y más que nada, debo saber por qué fui a parar a este planeta después de haber perdido la consciencia en aquella nave.
"Tener más preguntas que respuestas es señal de búsqueda de conocimiento constante y de sabiduría. Pregunta más, responde menos."
lunes, 20 de enero de 2014
La soledad del acompañante
Y entonces conforme abandonaba la maraña de oscuridad se sumergía en un sinfín de melancolía, pues ha acompañado muchos navegantes a lo largo de su viaje. Pero realmente no muchos lo acompañaron a él.
Era un solitario acompañante que veía crecer a todos a su alrededor, sin progresar.
Pero vió la luz, y el exceso de emociones le aturdió. Sin saber qué pensar o sentir, sin saber cómo actuar. Sintiéndose solo a pesar de estar rodeado de otros soñadores. Así es como una estrella azul muere y se torna en un agujero negro, consumiéndolo todo a su paso. Robando brillo por no saber brillar.
Insaciable
Ansioso
Autodestructivo
Desastrozo
Inútil, Inseguro, Insatisfecho, Infeliz, Insensible, Irreal, Incapaz.
Nota: Escrito en una pared del cuarto, corroído por el tiempo y las emociones.
Era un solitario acompañante que veía crecer a todos a su alrededor, sin progresar.
Pero vió la luz, y el exceso de emociones le aturdió. Sin saber qué pensar o sentir, sin saber cómo actuar. Sintiéndose solo a pesar de estar rodeado de otros soñadores. Así es como una estrella azul muere y se torna en un agujero negro, consumiéndolo todo a su paso. Robando brillo por no saber brillar.
Insaciable
Ansioso
Autodestructivo
Desastrozo
Inútil, Inseguro, Insatisfecho, Infeliz, Insensible, Irreal, Incapaz.
Nota: Escrito en una pared del cuarto, corroído por el tiempo y las emociones.
viernes, 17 de enero de 2014
Día 41 - La Hechicera Acorazada
El corazón posee una coraza llena de cobardía
Bitácora del Navegante
Cerca a la salida de la ciudad encontré una pequeña choza, dispuesta a un lado del camino hacia el exterior de la cueva.
Se veía abandonada, roída y carcomida por el tiempo, como ahora debe estar mi nave. Como mi corazón.
Toqué la puerta, pero nadie contestó. Luego de un rato me decidí y la abrí. No tenía seguro, por lo tanto pude entrar fácilmente.
- Creí que le silencio servía como invitación - Una dulce voz sonó desde el fondo de la casa.
- Digamos que no todo el mundo interpreta el silencio del mismo modo. ¿Quién eres?
- Me llamo Zea. Pero me llaman la Pluma de León.
- ¿Pluma? ¿Se puede saber por qué?
- Digamos que soy una quimera maltrecha corrupta por los andares de la vida y el desamor. Una Quimera tiende a ser un león con alas, y con una serpiente como cola.
- ¿Entonces qué le deparó la vida al ser una quimera?
- Las alas de un soñador, el perezoso cuerpo de un león y el venenoso salivar de una serpiente. Todo en una sola señorita. -
La mujer se veía anciana, malgastada por el tiempo, como la choza en la que vivía.
- ¿Cuánto tiempo tiene de vida?
- Del que llevo en este cuerpo, 18 años. Del que ha pasado a través de mi ser, más de 200. Del que me queda, dudo mucho.
- ¿Se irá pronto?
- Algo así, debo partir nuevamente y no pertenezco a Ledo. Ni a este universo realmente. Me la he pasado creando pócimas y ungüentos para ayudar a la gente con sus amoríos y sus vivencias, pero no es suficiente. No me llena, no me hace feliz. Soy una amargada hechicera.-
Más allá de lo que hablaba, sus ojos brillaban como dos hermosos rubíes a la luz de la luna. Se notaba que adentro había todo un mundo por explorar, todo un ser por existir, pero la cubría una coraza destructiva.
- Tú, tu eres quien me faltaba en la ecuación para mi última pócima. Para el Elíxir que todo lo puede.
- ¿Yo? ¿Y de qué te serviría un navegante como yo en esta situación?
- Verás, jovencito. Una pócima perfecta requiere gran fuerza de voluntad que pueda soportar los efectos colaterales que pueda traer, porque no todo es vida y no todo es brillo. Con algo bueno siempre hay algo malo. Equivalencia de intercambio, Kharma y Dharma.
- Interesante. Supongo que después de todo lo que he viajado, es algo que podría soportar.
- Y qué es lo que desea usted, jovencito... ¿Amor? ¿Dinero? ¿Fama?
- Una acompañante, una enlazadora. Alguien que camine conmigo.
- En algún momento la tendrás jovencito.-
Convivimos el resto de la tarde en paz, su coraza se fue despedazando con cada conversación, y sintió que todo lo que hablamos, sobre mis viajes, sobre lo que ella hacía para ayudar, la cambió lentamente. Ahora se veía radiante. Tomó la piel que se le cayó y la depositó junto con uno de mis cabellos, una cadena de plata y otros icores y destilados que desconozco, y creó una pócima. La depositó en un envase, y la amarró a la cadena anteriormente usada como catalizador. Me la entregó. A la luz del sol se veía rosada; a la luz de las velas, roja; en la oscuridad, brillaba con un profundo azul con visos negros.
- Ésta es pues, mi última creación para el mundo. La pócima del amor. No la uses hasta el final de tu vida, cuando sea necesario. La pócima será tu última alternativa para trascender en el corazón de todos. La cadena representa tu fuerza de voluntad, y se romperá cuando dejes de creer en el amor. Ahora joven Navegante, debo partir hacia mi universo y dejaros toda mi sabiduría en este Elíxir que nuevamente te devolverá las alas.-
Enigmáticamente desapareció tras una cortina. Quedé lleno de preguntas, pero lleno de energía, pues además del Elíxir, entré en una especie de éxtasis que me llenó de vida, listo para cualquier cosa que Ledo me impusiera a partir de ahora, listo para salir de la montaña, del encierro en el que estuve, y de intentar nuevamente volver a Terra, con la hermosa Luna que allí alumbra.
"El amor brilla con el color y la intensidad de la luz que lo ilumine. La diferencia es que éste, cuando solo queda oscuridad, se torna azul y melancólico, y brilla por si mismo, porque el amor nunca muere, solo se enfría."
Bitácora del Navegante
Cerca a la salida de la ciudad encontré una pequeña choza, dispuesta a un lado del camino hacia el exterior de la cueva.
Se veía abandonada, roída y carcomida por el tiempo, como ahora debe estar mi nave. Como mi corazón.
Toqué la puerta, pero nadie contestó. Luego de un rato me decidí y la abrí. No tenía seguro, por lo tanto pude entrar fácilmente.
- Creí que le silencio servía como invitación - Una dulce voz sonó desde el fondo de la casa.
- Digamos que no todo el mundo interpreta el silencio del mismo modo. ¿Quién eres?
- Me llamo Zea. Pero me llaman la Pluma de León.
- ¿Pluma? ¿Se puede saber por qué?
- Digamos que soy una quimera maltrecha corrupta por los andares de la vida y el desamor. Una Quimera tiende a ser un león con alas, y con una serpiente como cola.
- ¿Entonces qué le deparó la vida al ser una quimera?
- Las alas de un soñador, el perezoso cuerpo de un león y el venenoso salivar de una serpiente. Todo en una sola señorita. -
La mujer se veía anciana, malgastada por el tiempo, como la choza en la que vivía.
- ¿Cuánto tiempo tiene de vida?
- Del que llevo en este cuerpo, 18 años. Del que ha pasado a través de mi ser, más de 200. Del que me queda, dudo mucho.
- ¿Se irá pronto?
- Algo así, debo partir nuevamente y no pertenezco a Ledo. Ni a este universo realmente. Me la he pasado creando pócimas y ungüentos para ayudar a la gente con sus amoríos y sus vivencias, pero no es suficiente. No me llena, no me hace feliz. Soy una amargada hechicera.-
Más allá de lo que hablaba, sus ojos brillaban como dos hermosos rubíes a la luz de la luna. Se notaba que adentro había todo un mundo por explorar, todo un ser por existir, pero la cubría una coraza destructiva.
- Tú, tu eres quien me faltaba en la ecuación para mi última pócima. Para el Elíxir que todo lo puede.
- ¿Yo? ¿Y de qué te serviría un navegante como yo en esta situación?
- Verás, jovencito. Una pócima perfecta requiere gran fuerza de voluntad que pueda soportar los efectos colaterales que pueda traer, porque no todo es vida y no todo es brillo. Con algo bueno siempre hay algo malo. Equivalencia de intercambio, Kharma y Dharma.
- Interesante. Supongo que después de todo lo que he viajado, es algo que podría soportar.
- Y qué es lo que desea usted, jovencito... ¿Amor? ¿Dinero? ¿Fama?
- Una acompañante, una enlazadora. Alguien que camine conmigo.
- En algún momento la tendrás jovencito.-
Convivimos el resto de la tarde en paz, su coraza se fue despedazando con cada conversación, y sintió que todo lo que hablamos, sobre mis viajes, sobre lo que ella hacía para ayudar, la cambió lentamente. Ahora se veía radiante. Tomó la piel que se le cayó y la depositó junto con uno de mis cabellos, una cadena de plata y otros icores y destilados que desconozco, y creó una pócima. La depositó en un envase, y la amarró a la cadena anteriormente usada como catalizador. Me la entregó. A la luz del sol se veía rosada; a la luz de las velas, roja; en la oscuridad, brillaba con un profundo azul con visos negros.
- Ésta es pues, mi última creación para el mundo. La pócima del amor. No la uses hasta el final de tu vida, cuando sea necesario. La pócima será tu última alternativa para trascender en el corazón de todos. La cadena representa tu fuerza de voluntad, y se romperá cuando dejes de creer en el amor. Ahora joven Navegante, debo partir hacia mi universo y dejaros toda mi sabiduría en este Elíxir que nuevamente te devolverá las alas.-
Enigmáticamente desapareció tras una cortina. Quedé lleno de preguntas, pero lleno de energía, pues además del Elíxir, entré en una especie de éxtasis que me llenó de vida, listo para cualquier cosa que Ledo me impusiera a partir de ahora, listo para salir de la montaña, del encierro en el que estuve, y de intentar nuevamente volver a Terra, con la hermosa Luna que allí alumbra.
"El amor brilla con el color y la intensidad de la luz que lo ilumine. La diferencia es que éste, cuando solo queda oscuridad, se torna azul y melancólico, y brilla por si mismo, porque el amor nunca muere, solo se enfría."
viernes, 3 de enero de 2014
Día 40 - Los híbridos
No siempre se gana estatus entre falsedades
Bitácora del Navegante
Una vez que me adentré en la parte baja de la ciudad, empecé a conocer gente distinta. De hecho, me pareció increíble ver a uno de los Ducados habitando este sector.
Su nombre es Ulanj Opab. Es el más reciente de los duques, y al parecer el mayor. Su conexión con la red es especial. Él no crea tendencias en ésta por inercia, lo hace naturalmente. Se lleva bien con los de la red y con los de la infrarred. Es humilde y amistoso, presiento que éste puede llegar al principado por su forma tan agradable de hablar.
De ahí para allá, todos los de la infrarred son bastante amigables. Chicos y chicas por igual, refugiados de diversos planetas. Incluso hay gente de Terra. Todos me hablan de diferentes experiencias, incluso extra-corporales como las que viví antes de llegar a Ledo. Me tranquiliza la idea de conocer gente que no pierde su naturalidad al unirse a la red, al menos ya tengo seguro el hecho de no perder mi misión.
Las mujeres aquí son tentadoras y nuevamente me veo forzado a cuidar mi instinto. Los suburbios de la ciudad destapan no solo criaturas bondadosas, si no criaturas sucias y rancias que me recuerdan la selva que atravesé alguna vez.
Todos son una fusión entre paz y estatus, una necesidad de ser, sin ser. Un Hibridaje. Al parecer mi condición de Enlazador de mundos funciona de la misma forma,
"estoy y no estoy,
soy y no soy,
hago y deshago,
y luego me voy."
Ulanj me recomendó visitar las tiendas y hallar una alquimista que me podía ayudar en mi viaje. Me he de dirigir en mi próximo día hacia los confines de la ciudad, no sin antes despedirme de aquellos que incluso a la distancia, perdurarán en mi mente gracias a la conexión.
"La conexión que tengas con una persona siempre será tanto o más fuerte que el mismo lazo con el que se unieron, y así el lazo se rompa, la conexión perdurará eternamente."
miércoles, 1 de enero de 2014
Día 39: Red de mentiras
Compartir conocimiento no es lo mismo que alardearlo
Bitácora del Navegante
Llevo un día conectado con este pueblo. He recorrido cada rincón de la existencia de todos, contemplándolos de cerca, de lejos, preguntando, intercambiando ideas. El flujo de información puede ser pesado.
Lima me habla de lo mucho que transmiten y piden sentimientos a través de la red, y se nota bastante con cada comentario. Conforme los Duques y la princesa envían impulsos, todo se repite una y otra vez y se crea un sentimiento colectivo de petición de cariño.
Aún no me adapto al exceso de datos, me atrae, me absorbe y me consume. Ahora entiendo por qué casi todos los habitantes son algo amodorrados y sedentarios. No hacen mucho, y hablan sobre lo mucho que hacen.
La red se esparce como la neblina en la madrugada, y consume cada vez más gente. Pocos, con la mente centrada, logran mantenerse fieles a su realidad. Los más débiles se dejan manipular por los pensamientos.
Me entero de que esta no es la única red. Hay más redes, en diversos mundos. Pero ésta especialmente reluce en Ledo por el retumbar de sus ecos en la subterránea región donde está. Debo mantenerme en pie con mis ideales de Enlazador, pues por muy tentador que se vea el flujo, tiende a la monotonía. Pero es como una droga, entras, consumes un poco, te dejas afectar, el exterior te influye, y te quieres quedar. He conocido historias interesantes y agradables, pero la cantidad de basura que habita esta imaginaria red colectiva opaca mucho.
Luego, cuando voy viendo la gente del pueblo personalmente, detecto que la red está llena de fragmentos reales y falsos de cada vida y sensación, manipulados por el ego que concierne a cada Ledano que está en esta caverna. Pocos son los que sostienen su opinión, y como dijo Lima, son sometidos a una infrarred de información. Supongo que a los grandes no les gusta ser contrariados.
Lentamente pierdo mi interés por parte de la información, y, conforme me alejo del sector alto de la ciudad, descanso mi cerebro. Ruego por mi cordura nuevamente, pues debo seguir mi misión y mi viaje.
"La realidad de las palabras solo se vuelve tangible cuando se convierten en susurros al viento."
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