A veces los caminos mas fáciles son los mas dolorosos.
Bitácora del Navegante
Estuve un tiempo prolongado en la cima de la montaña, contemplando todos los posibles acontecimientos por venir, todos los caminos por andar.
Contemplé los diferentes lugares a los que podría ir a dar, y los escenarios en los que terminaría.
Recapitulando:
-Podría regresar por Alpau y andar el océano de melancolía.
-Podría sumirme un tiempo mas en el desierto de la soledad.
-Podría ir a la peligrosa Jungla de nuevo.
-Podría atravesar el glaciar del miedo y la indecisión.
-O quizás, si regresara al faro, encontrar y enfrentar mi destino.
Podría, podría. Tanto "podría" terminará por "podrir" mi alma.
Empecé a deshacerme de las posibilidades que no encajaban con mi momento y mi necesidad de vivir.
Ir por Alpau sería peligroso, después de salir herido en la última lluvia, y de descubrir que ambos tenemos caminos distintos que recorrer, sin saber si realmente podríamos encontrarnos de nuevo. Algo tenía muy claro: Ni al desierto, ni a la jungla. Ambas posibilidades eran igual de malas, pues mi apetito se vería afectado y de nuevo me perdería entre vagos y apetitosos recuerdos y delirios.
Alpau, se que estamos lejos, pero recuerda que al haber atravesado juntos el océano de melancolía, estaremos en la mente del otro. Espero que tu camino se resuelva, y puedas encontrar a los de tu tribu. Siento que mi encuentro contigo fue un punto de quiebre en mi viaje, y que a partir de ahora, me iré por el camino correcto, el de mi intuición. Gracias.
Mi camino ahora pertenece al glaciar, pues el faro brilla fuerte desde el otro lado de la fría capa de hielo. Ruego a la Madre por mi supervivencia.
"El camino que debe tomar tu corazón es el mas difícil, pues al final, te sentirás lleno por haber logrado grandes hazañas a través de él."
La odisea del capitán del planeta Terra para encontrar el verdadero significado del amor terminará en un viaje mas allá de su mente. Se perderá en Ledo, un planeta donde todo lo que sucede al rededor de las personas es consecuencia de sus acciones y comportamiento con respecto al amor.
jueves, 17 de octubre de 2013
lunes, 14 de octubre de 2013
Día 33 - La rosa de los vientos
Camina sin olvidar por donde pasaste.
Bitácora del Navegante
Subí la pequeña montaña de tierra y contemplé a la distancia.
Sentí que mi ser llegaba a un punto de quiebre en su viaje. Aquí estaba el lugar que necesitaba, para decidir realmente mi camino. ¿Debía volver al faro, como había prometido? O quizás... ¿Volver en busca de Alpau y el océano de melancolía?
Aquí era cuando. "This is now".
Observaba todo muy claramente: El mar a lo lejos, con sus nubes de cristal; La jungla y sus peligrosos frutos; El faro en la playa, observándome todo el tiempo con su brillo. Incluso el desierto de soledad que acabo de atravesar.
Por último, veo un camino nuevo. Uno que al parecer va a dar a un glaciar y una cadena montañosa.
¿Qué camino debo tomar?
¿Qué camino será mejor para mi búsqueda?
En este tipo de momentos es en los que realmente me hace falta volver a ser dos personas en vez de uno. Abses, Tani, fracciónense. Necesito una amena discusión en este momento de dicotomías ácidas.
"A veces discutir contigo mismo te lleva a la locura y la esquizofrenia. Pero si sabes controlarlo, puede ser un método muy útil para tomar decisiones difíciles, con puntos de vista y ángulos contrarios."
Bitácora del Navegante
Subí la pequeña montaña de tierra y contemplé a la distancia.
Sentí que mi ser llegaba a un punto de quiebre en su viaje. Aquí estaba el lugar que necesitaba, para decidir realmente mi camino. ¿Debía volver al faro, como había prometido? O quizás... ¿Volver en busca de Alpau y el océano de melancolía?
Aquí era cuando. "This is now".
Observaba todo muy claramente: El mar a lo lejos, con sus nubes de cristal; La jungla y sus peligrosos frutos; El faro en la playa, observándome todo el tiempo con su brillo. Incluso el desierto de soledad que acabo de atravesar.
Por último, veo un camino nuevo. Uno que al parecer va a dar a un glaciar y una cadena montañosa.
¿Qué camino debo tomar?
¿Qué camino será mejor para mi búsqueda?
En este tipo de momentos es en los que realmente me hace falta volver a ser dos personas en vez de uno. Abses, Tani, fracciónense. Necesito una amena discusión en este momento de dicotomías ácidas.
"A veces discutir contigo mismo te lleva a la locura y la esquizofrenia. Pero si sabes controlarlo, puede ser un método muy útil para tomar decisiones difíciles, con puntos de vista y ángulos contrarios."
viernes, 11 de octubre de 2013
Día 32 - Un desierto florido
Hasta en el desierto hay bellas flores.
Bitácora del Navegante
Caminé por el desierto, convencido de que en algún momento saldría de aquí con vida y encontraría de nuevo a Alpau.
Luego de abandonar la parte mas "hardcore", empecé a notar que no era solo arena. Pequeños brotes de pasto y otras plantas aparecían. ¡En pleno desierto!
Por un momento creí que estaba alucinando. Pero quizás no era así.
Recuerdo como, en medio de la maleza que se amontonaba en algunos jardines abandonados de Terra, aparecían florecitas y dientes de león. En medio de la obscenidad habían inocentes piezas que encajaban en un extraño cuadro abstracto sin sentido, creando un demente equilibrio.
El desierto lentamente se transformó en llanura, que ya no era tan caliente. Salí de la solitaria arena, para atravesar una montaña de pensamientos.
Las flores en la arena, en los cactus y en todas partes, pequeñas pero hermosas, me recordaban a la belleza que puede haber oculta tras una mala facha o un corroído ser externo.
"Incluso las personas mas oscuras pueden tener una traza de amor y bondad en su ser, solo hay que saber cómo despertar la llama de pasión y avivarla."
Bitácora del Navegante
Caminé por el desierto, convencido de que en algún momento saldría de aquí con vida y encontraría de nuevo a Alpau.
Luego de abandonar la parte mas "hardcore", empecé a notar que no era solo arena. Pequeños brotes de pasto y otras plantas aparecían. ¡En pleno desierto!
Por un momento creí que estaba alucinando. Pero quizás no era así.
Recuerdo como, en medio de la maleza que se amontonaba en algunos jardines abandonados de Terra, aparecían florecitas y dientes de león. En medio de la obscenidad habían inocentes piezas que encajaban en un extraño cuadro abstracto sin sentido, creando un demente equilibrio.
El desierto lentamente se transformó en llanura, que ya no era tan caliente. Salí de la solitaria arena, para atravesar una montaña de pensamientos.
Las flores en la arena, en los cactus y en todas partes, pequeñas pero hermosas, me recordaban a la belleza que puede haber oculta tras una mala facha o un corroído ser externo.
"Incluso las personas mas oscuras pueden tener una traza de amor y bondad en su ser, solo hay que saber cómo despertar la llama de pasión y avivarla."
lunes, 7 de octubre de 2013
Día 31 - Moverse o Morir.
El esfuerzo lleva a la ganancia.
Bitácora del Navegante
Luego de pasar por el oasis de las tres mercaderes, me adentré aún mas en el desierto de soledad, deambulando entre espirales de arena y dunas de insatisfacción.
Me cuestioné más de una vez el cómo había llegado al planeta, y si la misión de explorador y enlazador de mundos fuese mi verdadero objetivo en la vida.
Recuerdo aquel momento en el que me entregaron mi medallón de enlazador, y me dieron las palabras que mas marcaron mi paso:
"Joven AbsesTani de Terra, desde ahora serás un Enlazador de Mundos. Siempre conectarás una tierra con otra, una raza a otra, una familia a otra. Siempre estarás a cargo de las misiones de exploración y conquista, agrupando el universo entero en uno solo. Mas recuerda esto: Nunca, pero nunca serás parte de ninguno de los mundos o lugares que conectes. Ni siquiera de Terra misma. A partir de ahora, eres un nómada, y no podrás quedarte en un solo lugar como tu hogar. Tendrás varios lugares como casa, pero siempre tendrás ese vacío, hasta que encuentres aquel hogar que nos cobija a todos tarde o temprano."
Después de eso, quedé marcado, y decidí que mi vida sería errante. Era moverme, o morir.
Pasé por varios mundos, y en ninguno pude quedarme mas que el tiempo justo para arreglar las cosas. Hice redes de mundos que lentamente fueron haciendo lo suyo y se convirtieron en una célula mas de nuestra gran república. Corregí errores, medié entre conflictos y me opuse a resistencias.
Pero nunca estuve bien con ninguno de ellos. Solo me miraban útilmente, y era mi tarea y mi intención. Logré todos estos cometidos porque mi única intención era ver al universo feliz. No tenía intenciones egoístas, y actué con consciencia.
Por eso, si muero en este desierto de soledad, al menos se que hice mi deber correctamente hasta donde pude.
Gracias Terra, por otorgarme esta misión.
"Quien actúa a consciencia obtiene resultados. Quien no lo hace, obtiene decepciones."
Bitácora del Navegante
Luego de pasar por el oasis de las tres mercaderes, me adentré aún mas en el desierto de soledad, deambulando entre espirales de arena y dunas de insatisfacción.
Me cuestioné más de una vez el cómo había llegado al planeta, y si la misión de explorador y enlazador de mundos fuese mi verdadero objetivo en la vida.
Recuerdo aquel momento en el que me entregaron mi medallón de enlazador, y me dieron las palabras que mas marcaron mi paso:
"Joven AbsesTani de Terra, desde ahora serás un Enlazador de Mundos. Siempre conectarás una tierra con otra, una raza a otra, una familia a otra. Siempre estarás a cargo de las misiones de exploración y conquista, agrupando el universo entero en uno solo. Mas recuerda esto: Nunca, pero nunca serás parte de ninguno de los mundos o lugares que conectes. Ni siquiera de Terra misma. A partir de ahora, eres un nómada, y no podrás quedarte en un solo lugar como tu hogar. Tendrás varios lugares como casa, pero siempre tendrás ese vacío, hasta que encuentres aquel hogar que nos cobija a todos tarde o temprano."
Después de eso, quedé marcado, y decidí que mi vida sería errante. Era moverme, o morir.
Pasé por varios mundos, y en ninguno pude quedarme mas que el tiempo justo para arreglar las cosas. Hice redes de mundos que lentamente fueron haciendo lo suyo y se convirtieron en una célula mas de nuestra gran república. Corregí errores, medié entre conflictos y me opuse a resistencias.
Pero nunca estuve bien con ninguno de ellos. Solo me miraban útilmente, y era mi tarea y mi intención. Logré todos estos cometidos porque mi única intención era ver al universo feliz. No tenía intenciones egoístas, y actué con consciencia.
Por eso, si muero en este desierto de soledad, al menos se que hice mi deber correctamente hasta donde pude.
Gracias Terra, por otorgarme esta misión.
"Quien actúa a consciencia obtiene resultados. Quien no lo hace, obtiene decepciones."
domingo, 6 de octubre de 2013
Día 30 - Oasis de histeria
Una sonrisa ajena puede robar la tuya, aunque sea sólo por un par de segundos.
Bitácora del Navegante
El aire del desierto me ha consumido lentamente. En menos de un día ya había agotado provisiones y estaba al borde de la deshidratación.
Nuevamente divagué y las dos voces que me componen discreparon:
- Abses, ese cactus podría ayudarnos a mantenernos con vida, ¿Por qué no hemos de beber de su agua?
- Tani, querido Tani. ¿ Qué acaso no te das cuenta de la trampa que tenemos ante nuestros ojos?
- ¿Trampa? No. Ante mi solo hay un delicioso manjar que podría satisfacernos y mantenernos con vida en este desierto de soledad. ¿Qué trampa hay en ello?
- Tani, lo que no entiendes es que, en primer lugar, ese agua nos dejará aún mas sedientos. Y en segundo lugar, quizás no está hecha para nosotros.
Al final, la razón venció al corazón, y me dejé consumir por el ardiente mar de arena, mientras, enajenado por el agua del cactus, convulsionaba al ritmo del desamor.
Finalmente cesó, en la madrugada. Y logré tomar algo de consciencia.
Caminé un poco mas, y, espejismo o no, hallé un pequeño oasis.
Había un pequeño grupo de mercaderes. Tres para ser exacto. Vendían todo tipo de artimañas para divertirse, y lo comunicaban a gritos.
Husmeé entre los objetos, y dí con un pequeño papel que decía "Vale por una sonrisa".
- Eh, chico, ¡Es un buen objeto ese que tienes ahí!
- ¿Cómo funciona? ¿Cuánto cuesta?
- No te preocupes, el objeto se redime inmediatamente y el pago es el bien obtenido.
Entonces entre las tres, con un lenguaje que casi no comprendía, hicieron un acto de comedia, mencionando la cotidianidad.
De la nada, una sonrisa nació en mis labios y se extendió hasta mis mejillas. El papel se quemó, como si un pacto hubiese sido sellado. Entendí el objeto y el funcionamiento.
Lleno por dentro nuevamente, me fuí, sin temor a la sed o al calor, agradeciendo a aquellas tres errantes.
"A veces las cosas no salen como esperas. Pero cuando esto pasa, siempre aparecerá una mágica sonrisa desde cualquier parte, y te levantará."
Bitácora del Navegante
El aire del desierto me ha consumido lentamente. En menos de un día ya había agotado provisiones y estaba al borde de la deshidratación.
Nuevamente divagué y las dos voces que me componen discreparon:
- Abses, ese cactus podría ayudarnos a mantenernos con vida, ¿Por qué no hemos de beber de su agua?
- Tani, querido Tani. ¿ Qué acaso no te das cuenta de la trampa que tenemos ante nuestros ojos?
- ¿Trampa? No. Ante mi solo hay un delicioso manjar que podría satisfacernos y mantenernos con vida en este desierto de soledad. ¿Qué trampa hay en ello?
- Tani, lo que no entiendes es que, en primer lugar, ese agua nos dejará aún mas sedientos. Y en segundo lugar, quizás no está hecha para nosotros.
Al final, la razón venció al corazón, y me dejé consumir por el ardiente mar de arena, mientras, enajenado por el agua del cactus, convulsionaba al ritmo del desamor.
Finalmente cesó, en la madrugada. Y logré tomar algo de consciencia.
Caminé un poco mas, y, espejismo o no, hallé un pequeño oasis.
Había un pequeño grupo de mercaderes. Tres para ser exacto. Vendían todo tipo de artimañas para divertirse, y lo comunicaban a gritos.
Husmeé entre los objetos, y dí con un pequeño papel que decía "Vale por una sonrisa".
- Eh, chico, ¡Es un buen objeto ese que tienes ahí!
- ¿Cómo funciona? ¿Cuánto cuesta?
- No te preocupes, el objeto se redime inmediatamente y el pago es el bien obtenido.
Entonces entre las tres, con un lenguaje que casi no comprendía, hicieron un acto de comedia, mencionando la cotidianidad.
De la nada, una sonrisa nació en mis labios y se extendió hasta mis mejillas. El papel se quemó, como si un pacto hubiese sido sellado. Entendí el objeto y el funcionamiento.
Lleno por dentro nuevamente, me fuí, sin temor a la sed o al calor, agradeciendo a aquellas tres errantes.
"A veces las cosas no salen como esperas. Pero cuando esto pasa, siempre aparecerá una mágica sonrisa desde cualquier parte, y te levantará."
viernes, 4 de octubre de 2013
El Limbo
Un sueño se desvanece tan pronto como otro nace.
Destruido en este desierto.
De nuevo, se dejó consumir por la deshidratación del momento. Se dejó absorber por las arenas y el crudo sol; Por las dos lunas que le observaban en Ledo y por la que cuidara a su madre en Terra.
Y se perdió de nuevo,
Se perdió entre sus sueños, como un gato arrebujado entre sus cobijas, buscando calor en donde no lo hay, pues por ponerse a explorar, se deshizo del motor que lo calentaba y lo empujaba: Él Mismo.
Y al darse cuenta de esto, palideció y se deshizo entre retorcijones de dolor interno, que le recuerdan su pasado y presente, y el débil futuro que les espera a los que no saben soñar correctamente y se pierden tan fácilmente como él, en un espectro de grises pensares.
Y trató de abrir los ojos, y las melancólicas lagañas se lo impidieron.
Y decidió seguir durmiendo, para evitar destruirse, y a su mundo con sigo mismo.
martes, 1 de octubre de 2013
Día 29 - Arena y soledad
La soledad es dolorosa en algunos momentos, pero siempre sanará mas de lo que afecta.
Bitácora del Navegante
Un día de camino. Perdidos, como si el desierto se tragara nuestros pasos, y el sol jugara con nuestra ubicación constantemente. Nuestras sombras se arrastraban por la arena, como nuestra fuerza de voluntad luego del caluroso día.
- Alpau, deberíamos separarnos, toma mas comida. Así encontraremos todo mas pronto, ya estamos perdidos, ya qué importa separarnos o no. Quizás terminemos en la playa de nuevo, o muertos.
- Abses, separarse siempre ha sido mala idea.
- Yo opino que es lo mejor. Llévate la comida, yo ya estoy adaptado al ayuno. Quizás luego nos veamos.
- Pero Abses...
No la dejé terminar, me alejé y me adentré en el desierto sin mirar atrás. La abandoné a su suerte, sabiendo que estaría bien. Nuevamente temo por mi, y los demonios que me azotan de noche. Espero no terminar de nuevo rodeado de muerte y ensangrentado placer.
"A veces aparecen batallas que un general debe luchar sin su ejército. Esas batallas nacen del corazón y mueren allí mismo."
Bitácora del Navegante
Un día de camino. Perdidos, como si el desierto se tragara nuestros pasos, y el sol jugara con nuestra ubicación constantemente. Nuestras sombras se arrastraban por la arena, como nuestra fuerza de voluntad luego del caluroso día.
- Alpau, deberíamos separarnos, toma mas comida. Así encontraremos todo mas pronto, ya estamos perdidos, ya qué importa separarnos o no. Quizás terminemos en la playa de nuevo, o muertos.
- Abses, separarse siempre ha sido mala idea.
- Yo opino que es lo mejor. Llévate la comida, yo ya estoy adaptado al ayuno. Quizás luego nos veamos.
- Pero Abses...
No la dejé terminar, me alejé y me adentré en el desierto sin mirar atrás. La abandoné a su suerte, sabiendo que estaría bien. Nuevamente temo por mi, y los demonios que me azotan de noche. Espero no terminar de nuevo rodeado de muerte y ensangrentado placer.
"A veces aparecen batallas que un general debe luchar sin su ejército. Esas batallas nacen del corazón y mueren allí mismo."
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