Destruido en este desierto.
De nuevo, se dejó consumir por la deshidratación del momento. Se dejó absorber por las arenas y el crudo sol; Por las dos lunas que le observaban en Ledo y por la que cuidara a su madre en Terra.
Y se perdió de nuevo,
Se perdió entre sus sueños, como un gato arrebujado entre sus cobijas, buscando calor en donde no lo hay, pues por ponerse a explorar, se deshizo del motor que lo calentaba y lo empujaba: Él Mismo.
Y al darse cuenta de esto, palideció y se deshizo entre retorcijones de dolor interno, que le recuerdan su pasado y presente, y el débil futuro que les espera a los que no saben soñar correctamente y se pierden tan fácilmente como él, en un espectro de grises pensares.
Y trató de abrir los ojos, y las melancólicas lagañas se lo impidieron.
Y decidió seguir durmiendo, para evitar destruirse, y a su mundo con sigo mismo.
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