viernes, 4 de octubre de 2013

El Limbo

Un sueño se desvanece tan pronto como otro nace.

Destruido en este desierto.
De nuevo, se dejó consumir por la deshidratación del momento. Se dejó absorber por las arenas y el crudo sol; Por las dos lunas que le observaban en Ledo y por la que cuidara a su madre en Terra.

Y se perdió de nuevo,
Se perdió entre sus sueños, como un gato arrebujado entre sus cobijas, buscando calor en donde no lo hay, pues por ponerse a explorar, se deshizo del motor que lo calentaba y lo empujaba: Él Mismo.

Y al darse cuenta de esto, palideció y se deshizo entre retorcijones de dolor interno, que le recuerdan su pasado y presente, y el débil futuro que les espera a los que no saben soñar correctamente y se pierden tan fácilmente como él, en un espectro de grises pensares.

Y trató de abrir los ojos, y las melancólicas lagañas se lo impidieron.
Y decidió seguir durmiendo, para evitar destruirse, y a su mundo con sigo mismo.

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